Balenciaga Autumn/Winter 2020: Demna Gvasalia Nos Adentra en un Fascinante Apocalipsis Fashionista
Desde que tengo uso de razón he sentido una particular atracción por los vampiros, por los antihéroes, por los villanos. Tanto como por las historias postapocalípticas, esas en las que una cruenta plaga o un desastre natural o bélico arrasa con la raza humana. Ese sentido sensual, decadente, oscuro e impertérrito de personajes condenados (o bendecidos) a vivir por siempre. Ese sentido elitesco, sofisticado y omnipotente que sus cuidadas imágenes, a ratos futuristas, a ratos barrocas; andróginas y sexuales, son para mí un eterno hipe de estilo. Precisamente en medio de un aire apocalíptico, el diseñador Georgiano Demna Gvasalia ha presentado la nueva colección Otoño/Invierno 2020 de Balenciaga. Gvasalia, director creativo de la Maison, ideó una puesta en escena que no dejó indiferente, con una pasarela inundada de agua hasta la tercera fila y un techo cubierto de pantallas led que mostraban a ratos un cielo infernal, a ratos el movimiento de aguas turbulentas o el cruzar de una salvaje bandada de cuervos, para dar la bienvenida a los invitados con un diluvio con relámpagos y truenos y finalizar con el fuego eterno. Si, Balenciaga fue de nuevo transgresora, apocalíptica, ¿premonitoria?, pero sobre todo atinada en tiempos en los que el calentamiento global, el deshielo de los polos, el aumento indetenible de los mares y la plaga del Coronavirus amenazan con acabar con todo rastro de la especie humana sobre la faz de la tierra.

El negro fue la Prima Donna de la primera parte de un desfile que rendía homenaje al fundador, Cristóbal Balenciaga. Los modelos lucieron looks aterradores, vampíricos, demoníacos, fabulosos; de hecho, algunos de ellos recordaban al estilismo de “Matrix”, de cualquier film del cine gore de vampiros, demonios o alguna otra sobre el fin del mundo. Abrigos largos hasta los pies, hombreras exageradamente marcadas, prendas plisadas y vestidos de terciopelo en corte Oversize para aportar volumen a la figura son la apuesta de Gvsalia para hombres y mujeres de todas las edades.
El estilismo, con aire “dramático y amenazador”, tal y como apuntó la propia firma en un comunicado, que se inspiraban en los hitos conseguidos por el diseñador durante los años que lleva al frente de la dirección creativa de la casa francesa; resultaron apenas el complemento perfecto para diseños góticos y con connotaciones religiosas que se mimetizaron con la atmósfera creada en esta primera parte del show.
Un cielo negro, fatídico y maligno simbolizaba los estereotipos más oscuros de la moda, para dar paso a un segundo segmento con paisajes urbanos de hormigón para presentar las propuestas pensadas en el Streetwear. El chándal y los monos de motocross de cuero se mezclaron con prendas con estampado floral como vestidos, que en seda, raso o incluso en un tejido acolchado, mostraron la pasión que el diseñador siente por este estampado en vestidos y hasta en trajes de pantalón, una tendencia que se confirmó durante la Alta Costura. Looks entallados, a medias gimnásticos, a medias hypersexualizados, mostraban una silueta masculina estilizada, delgada pero firme en texturas suaves, satinadas, con transparencias y un juego visual poderoso en colores efervescentes; que bien podrías lucir en una tarde de deportes outdoor, en el gimnasio o incluso en la cama…
Asimismo llamaron la atención complementos para el pelo que se consiguen con los cables para cargar el iPhone o los zapatos de neopreno que marcan los dedos de los pies, unos nuevos “Ugly Shoes” que se lucen con looks monocromáticos muy apretados.
En cuanto a las ocasiones de gala, Demna Gvasalia presentó vestidos de látex que se ceñían perfectamente a la silueta de las modelos, así como prendas con tejido brillante con purpurina o satinado que se funden como si fueran una segunda piel.
Lo cierto es que además el show presentado por Gvasalia tenía la intención de mostrar un escenario apocalíptico, trágico, con un mundo donde finalmente los casquetes polares se han derretido y los humanos deben sobrevivir rodeados de agua. O quizá se trate del verdadero apocalipsis bíblico y el fuego del infierno rodee a la raza humana. O quizá, solo quizá, se trate de una cruenta enfermedad que arrasaría con todo, mutando a los humanos, convirtiéndolos en seres inhumanos, distintos. Y si, aún en ese escenario, sobreviviría el eterno glamour de Balenciaga.
Disfruta de lo que fue este impactante fashionshow desplegado por Balenciaga en un recóndito estudio de filmación cinematográfico a las afueras de París:







































