Batalla de Outfits: Entre la moda disruptiva y el Ballroom criollo
Como si de una escena de Paris is Burning se tratase, un cuadrilátero, en el que a veces primaba más la actitud que el estilo, hombres y mujeres desfilaron faldas largas sobre pantalones, escotes, pañuelos y corbatas sobre vestidos, botas altas y tacones. Moda, arte, cultura, baile, pasarela y actitud parecen entremezclarse en una propuesta que rompe con los convencionalismos de un país que nunca ha destacado por su visión moderna. Sin embargo, la “Batalla de Outfits” parece estar revitalizando una escena fashionista alternativa plena de libertad e irreverencia.
Es “existir en resistencia, existir en una país en el que no necesariamente están de acuerdo contigo”, aseguró Alejandro Castro, el joven de 28 años que ganó la batalla en la Galería de Arte Nacional en Caracas.
Su vestuario estuvo inspirado en la novela “Casas Muertas”, del escritor venezolano Miguel Otero Silva, que narra la decadencia de un pueblo tras la aparición de enfermedades y el descubrimiento del petróleo.
En colores tierra y crema, su outfit tenía un escote pronunciado, una especie de top corto y una falda de cola blanca y larga hacia atrás. En la cadera llevaba un cinturón hecho con varios pañuelos.
“Yo creo que la moda en Venezuela tiene una tradición muy rica, muy vinculada a nuestra herencia de la colonia, toda esa mezcla de razas, la influencia americana que llegó acá”, puntualizó.
Pese a la historia que buscaba contar, el evento tenía como motivo central la cultura urbana y callejera. Cantantes de rap se presentaron en el lugar.
“Queremos promover la cultura (…) eso es lo que queremos, que más gente se motive”, dijo Miguel Soriano, uno de los organizadores del evento y también diseñador de moda urbana.
Muchas de las prendas utilizadas eran compradas a precios muy económicos o de segunda mano ante los altísimos costos de la ropa de diseñador. Para ellos, la moda no la hacen las grandes marcas sino la forma en que se combinan las prendas.
Y hasta las fantasías de unas películas podían ser mezcladas con estilos culturales de otros países para definir una “tendencia”.
“Cuando me puse este sobretodo blanco dije: ‘Parezco el fantasma de la ópera’”, dijo Anjuliet Durán, una joven de 20 años que después decidió ponerse un vestido asiático encima para ser “el fantasma de la ópera chino”.
Con obvias similitudes con la escena Ballroom que los 80 explotó en New York mostrando arte, moda, estilo, baile, teatralidad y música en la escena gay underground, la “Batalla de Outfits” parece recatar la quintaesencia de la irreverencia neo pop venezolana de finales de los 90’s y albores de los 2.000’s. Después de todo, la moda, el arte y la autenticidad son herramientas cíclicas de una sociedad que tarde o temprano evolucionará hacia la libertad de pensamiento.


