Cooper Koch es la nueva imagen de Calvin Klein
Cooper Koch se ha vuelto un obligado de la escena del espectáculo y ahora de la moda y es que además de romper corazones y expectativas en “Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez”, el actor es la nueva imagen global de Calvin Klein. Y no cabe duda que el actor, con el background sexy dangerous que arrastra con el seriado de Netflix, es perfecto para la icónica marca de las campañas llenas de elegancia y sensualidad masculina.
Koch representa todo lo que Calvin Klein quiere contar en 2025: masculinidad relajada, belleza actual, actitud segura sin gritarla. Un tipo que puede llevar un traje con el mismo aplomo con el que posa en ropa interior –la suya es la Icon Cotton Stretch de la marca–. Es joven, es queer, es moderno. Es la encarnación del ahora. “¡Significa muchísimo para mí! He usado Calvin Klein toda mi vida y es la campaña más icónica que puedas soñar”, explica el actor. “Durante la sesión de fotos con Mert Alas, recuerdo pasar mucho calor con las luces gigantes del enorme estudio, pero luego empaparme en agua para la siguiente toma y refrescarme. Era como Madonna todo el tiempo”.
Todo explotó cuando Netflix lo puso frente a las cámaras en Monstruos, la segunda entrega del universo true crime ideado por Ryan Murphy. En ella interpreta nada menos que a Erik Menéndez, uno de los hermanos más famosos de la historia judicial americana. Un papel complicado, incómodo, lleno de matices… y que Koch abordó con una mezcla rara de dulzura y furia contenida. “Interpretar a Erik me hizo sentir mucha gratitud por mi familia”, reflexiona con perspectiva y casi un año después de estrenar la serie. “Me recordó la importancia de esos lazos y de mantenerlos fuertes, y también aprendí a confiar más en mí mismo”.
Posiblemente el episodio cinco, The Hurt Man (traducido como Heridas del pasado en español), ha sido el que puso a público y crítica con los ojos como platos con su actuación. Un plano secuencia de 34 minutos que parece más terapia que televisión fue su gran carta de presentación. Críticos, fans y hasta el propio Erik Menéndez (sí, el de verdad) se deshicieron en elogios. Y no era para menos. Koch no actuó, se entregó. “Recuerdo perfectamente rodar este capítulo con Ari [Graynor, quien interpreta a la abogada Leslie Abramson] y comer sushi y vino al terminar”.
El resultado no se hizo esperar, una nominación al Globo de Oro, nuevas ofertas de proyectos… y un montón de gente buscándolo en Google con la excusa de conocer su proceso actoral o revisar sus escenas.
Precisamente, la alfombra roja de los Globos de Oro fue determinante para él por varias razones. La primera es que debutó en ella en enero de 2025, y no lo hizo de cualquier manera, sino con la mencionada nominación a Mejor actor en una serie limitada por su papel de Erik y con la imagen del impecable y atemporal ídolo americano. Además, recorrió la red carpet de la mano de su actual novio, el director Stuart McClave, un hecho importante según reconocía él mismo en una reciente entrevista: «Me encantó estar en esa alfombra con mi pareja y tener visibilidad gay. Si mi yo de 19 años pudiera mirar hacia el futuro y ver eso, diría: ‘¡Guau, todo va a estar bien!’. Fue una noche increíble». Algo natural que debería ser norma y todavía es noticia.
Cooper Koch no hace de su sexualidad un acto de marketing, pero tampoco la esconde. Sobre todo después del episodio que ha relatado en más de una ocasión, en el que comparte sin filtros cómo un profesor de actuación le soltó que su “voz gay” le cerraría puertas. Spoiler: no se las cerró. Hoy está donde está precisamente por esa autenticidad que lo vuelve magnético. La pregunta es: ¿cómo se deja atrás un papel que lo ha marcado tanto? “Creo que confías en que ahora tienes más que ofrecer y en que el universo tiene más que ofrecerte a ti. ¡Me apetecería hacer una obra de teatro!”.
Ya sea en traje impecable o con el torso al aire con la ropa interior de Calvin Klein, Koch tiene eso que no se compra: estilo sin pose. Sus apariciones en alfombras rojas son lecciones de cómo vestirse para ser recordado sin parecer que te lo curraste demasiado. Una imagen que se balancea entre la elegancia que no pasa de moda y el toque sexy que genera atención, pero sin ser demasiado llamativo. Incluso para eso, tiene su propio método.
“Soy nuevo en esto del mundo de la moda, pero somos muy buenos amigos”, bromea. “Me ha invitado a un montón de eventos increíbles este año, me ha presentado a muchísima gente genial y me ha dado opciones de ropa geniales”. Eso sí, aunque las posibilidades para él sean infinitas, tiene un truco de estilo infalible que comparte sin miramientos: “Mi único consejo es que te mires al espejo. Si te gusta lo que ves y te sientes bien, sal por la puerta. No dejes que nadie se interponga en lo que te gusta”.
Cooper Koch no es el actor del momento. Más bien, es el actor que representa el momento, y por eso encaja a la perfección en Calvin Klein, una firma que, desde sus inicios, ha sabido señalar a los líderes que han marcado cada generación –Tomás Hintnaus, Mark Wahlberg, Justin Bieber, Jacob Elordi, Shawn Mendes, Lil Nas X, Jeremy Allen White o Bad Bunny, protagonista absoluto de su última campaña viral.
Koch no solo actúa: comunica, representa, visibiliza. Tiene talento, carisma y ese tipo de belleza que no es solo para la cámara, sino para la conversación cultural. La nueva cara de una generación que ya no quiere héroes perfectos, sino reales, vulnerables y estilosos. Y si pueden llevar bien unos CKs, mejor.





