Jonathan Bailey: El astro británico que conquista Hollywood
El actor británico Jonathan Bailey, saltó a la fama con su interpretación de Anthony Bridgerton en la sería inglesa de Netflix Bridgerton y consolidó su conquista de Hollywood con su papel de Fiyero en Wicked y su participación protagónica en Jurassic Park: Rebirth. Es oficial, Hollywood está enamorado de Jonathan Bailey.
La vida profesional del actor, nacido en Wallingford, Reino Unido, inició con su debut como actor a los siete años en la obra de teatro Cuento de Navidad; pero sería su papel en Bridgerton el que lo catapultaría al estrellato. “Es difícil expresar lo sorprendido que estoy en cada paso del camino”, explicaba en una entrevista reciente en The Hollywood Reporter el notable impedir tu que su carrera ha tomado en tiempos recientes.
Jonathan es el menor y único varón de cuatro hermanos y desde muy pequeño tuvo muy clara su pasión por la actuación. “Veía las clases de ballet de mi hermana a través de mi ventana. Quería estar allí con ella. Iba a esperarlas al fondo de su clase. Estaba obsesionado y me encantaba. Sentía bailar y cantar como una vocación”, recalcó en otra entrevista con The Guardian publicada en febrero. Justamente, fue en esa época cuando tuvo su primer contacto con la industria cinematográfica y el proyecto que le ha llevado a la cima de la meca hollywoodense como uno de los protagonistas de Jurassic World: Rebirth, película que se estrenó el pasado 2 de julio y en la que comparte créditos con Scarlett Johansson. “Vi Jurassic Park con mi familia, a los seis años, en el cine. Fue la primera vez que íbamos todos juntos a algo así“, destacó en el medio británico.
Sus padres no pusieron ningún impedimento para que comenzase su andar en las lides actorales. “Estaba muy protegido por ellos, pero me dieron esta oportunidad. No falté a ninguna clase. A los 13 años, ya había hecho tres producciones para la Royal Shakespeare Company”, detalló a The Guardian. Bailey sabía que quería dedicarse a la actuación, pero no se formó para eso. “Había una creencia común de que si no lo hacías, no serías capaz de recitar textos clásicos o de actuar en grandes teatros. Me sentí limitado”.
Durante su adolescencia se distancia de la actuación. “Me daba vergüenza pensar que bailar significaba algo más. Sabía que era mejor jugar al rugby que bailar. No había otros chicos bailando”, comentó. Tal y como explicó al diario británico, uno de sus profesores le llamó “maricón” delante del resto de la clase. “Es duro. Hay ciertas cosas en la vida que hacen que la gente crea saber algo de ti, y esas suposiciones te hacen dejar de hacer algo que te apasiona. Te limitas o te controlas”.
Ya de vuelta a la actuación y en el furor de sus 20’s recibió rechazo tras rechazo. “Mi recuerdo y mi experiencia es que no hubo ni un momento en el que pensara que llegaría a interpretar un papel protagonista masculino”, confesó en una entrevista publicada en GQ. Pero estaba profundamente equivocado y pronto le llegaría una propuesta que marcaría un antes y un después en su carrera.
En 2018, mientras estaba inmerso en el musical Company, recibió el guion de una serie de época que estaba preparando Netflix. “Estaba completamente agotado. Solo necesitaba salir y experimentar el mundo”, explica en The Hollywood Reporter—, pero lo hizo e hipotecó los siguientes años de su vida a la producción de Bridgerton. Actores como Regé-Jean Page y Phoebe Dynevor decidieron abandonar la producción después del bum que les impulsó al estrellato. Él no lo hizo, a pesar de la lluvia de propuestas. “Nunca he sido de los que dicen: ‘Gracias, adiós’. No es mi naturaleza”, explicó también al medio especializado. Y todo ello a pesar de que con el paso de las temporadas, cada una de ellas centrada en uno de los hermanos Bridgerton, ha ido perdiendo el protagonismo y ha pasado a ser un personaje secundario de la trama.
Un referente para su comunidad:
Bailey es, desde hace años, uno de los referentes del colectivo LGTBIQ+, pero al comienzo de su carrera le hicieron creer que era mejor ocultar su orientación sexual al público. Fue durante uno de sus primeros proyectos cinematográficos cuando un compañero de rodaje le hizo una recomendación que se grabaría para siempre en su mente. “Hay dos cosas que no queremos saber: si eres alcohólico o si eres gay”. “Claro que pensé que para ser feliz necesitaba ser heterosexual. Llegué a un punto en el que pensé: ‘A la mierda’. Prefería coger la mano de mi novio en público o poder poner mi propia foto en Tinder y no estar tan preocupado por eso que conseguir un papel”, reveló en una entrevista con GQ en 2022. Y añadió en otra más reciente con la misma revista: “Recuerdo tenerlo todo muy claro a una edad temprana. En la escuela todo es fácil y luego se va enturbiando según creces. Es una pena, sobre todo cuando hablamos de sexualidad”.
Los temores iniciales terminaron disipándose. “Soy quien soy y siempre lo seré. Es algo extraordinario ver y escuchar la palabra gay junto a mi nombre todo el tiempo. Es algo de lo que estoy increíblemente orgulloso, pero tampoco es algo por lo que nadie más se definiría”, destacó en GQ. Él es el claro ejemplo de que hablar abiertamente de tu sexualidad no tiene por qué cerrar puertas. “Ser un actor gay, históricamente, significaba que no podías interpretar a un heterosexual y que, de todos modos, no había papeles gay que interpretar. Eso ha cambiado. Cualquier prejuicio contra la sexualidad es algo contra lo que hay que luchar, y qué mejor manera de hacerlo que interpretando cualquier personaje”, añadió en The Hollywood Reporter.
Pese a ello, prefiere mantener en privado los detalles de su vida sentimental. En 2023 confirmó que estaba saliendo con un “hombre encantador”. “No es un secreto, pero es privado. Tener una vida privada para mí es fundamental. No sé si podría tener la misma confianza para hablar de otros temas si sintiera que mi vida entera está en juego”, apuntó en una entrevista con Evening Standard. No volvió a tocar el tema de manera pública, pero sí ha hablado sobre su deseo de ser padre. “Es un privilegio, pero ahora no puedo incorporar hijos a mi vida. Quiero asegurarme de estar presente. Estoy leyendo libros sobre adopción. Quizás comparta la crianza con una mujer, pero creo que será con un hombre”, explicó en Vogue en diciembre de 2024.
Jonathan se ha vuelto hombre del momento en la industria. Sobre todo después de interpretar el papel de Fiyero en la aclamada Wicked, que además estrenará su segunda parte en noviembre. “Llegaba del set, dormía en un vuelo, iba directo a un baile de Los Bridgerton y al día siguiente bailaba con Ariana y Cynthia. Todos los demás tuvieron tres meses de ensayo. Yo solo tuve tres días”, afirmó en The Guardian sobre lo difíciles que fueron los meses de grabación, en los que compaginó la película con la serie de Netflix y el teatro.
Gracias a su participación en Jurassic World: Rebirth, su cara y su nombre vuelven a estar por todo el mundo. Es uno de los actores del momento y la industria rinde en halagos hacia él. “Es tan alegre. Siempre está animado. A veces, cuando dices que alguien tiene una actitud positiva, puede parecer que le quitas importancia a que también sea alguien profundo, porque puede resultar artificial. Pero él es un pensador profundo y también increíblemente empático”, dice Scarlett Johansson en GQ, con quien ha forjado una estrecha amistad que ahora se pasea por las alfombras rojas como parte de la promoción de la película. ”La vida es demasiado corta como para no poder besar a una amiga”, dice sobre los besos que han protagonizado en público.
El intérprete sabe que tiene ahora el altavoz para poder hablar de temas importantes para la sociedad. En 2024, Bailey creó una fundación benéfica, The Shameless Fund, que colabora con artistas y marcas para financiar organizaciones LGTBIQ+ sin ánimo de lucro.
Jonathan, sin duda representa una nueva generación de actores que desafían las creencias de lo que es ser una estrella de Hollywood y que, además, consiguen conectar con el público de una manera auténtica. Asegura que este es su mejor momento profesional, pero que “no durará mucho”. Aun así, ya ha planificado descansar unos meses después de su más reciente estreno y antes de la promoción prevista para la segunda parte de Wicked. Sin quitar el dedo del renglón, pero priorizándose y eligiendo los tiempos de lo que quiere hacer con una carrera que promete dar de qué hablar y que ha construido en silencio. Bailey ha aprovechado el tirón de la fama, pero siendo fiel a aquello que le catapultó a ella, como ha demostrado quedándose en Bridgerton hasta ahora.










