Todo lo que Debes Saber para Empezar en el Gimnasio en Enero (y No Dejarlo en fFebrero)
Con la llegada de enero, llegan también las intenciones de cumplir nuevos propósitos de Año Nuevo ¿El más común? Empezar en el gimnasio con el objetivo de ponernos en forma. Sin embargo, todos somos conscientes que es un propósito que solemos olvidar en febrero, por mucho que nos pongamos las pilas durante el primer mes del año.
Lo cierto es que, cuando nos proponemos comenzar a hacer deporte para mejorar nuestra salud, es muy útil recopilar información de antemano, que nos ayude a poder ser constantes y a no darnos por vencidos incluso cuando el camino se llena de dificultades. Por ello, hemos recopilado todo lo que debes saber antes de iniciarte en el gimnasio.
Encuentra el Entorno Ideal:
Muchas veces nos da vergüenza hacer deporte, o no nos sentimos cómodos practicándolo delante de mucha gente. Por eso, es importante ir a ver y a probar varios gimnasios, hasta encontrar uno en el que nos sintamos lo suficientemente cómodos y seguros.
Seguramente, al principio nos siga dando corte entrenar allí si no tenemos mucha idea, pero, con el tiempo, esta sensación irá esfumándose y nos desenvolveremos como peces en el agua si estamos en el lugar adecuado.
Acompaña tus entrenos con una dieta equilibrada
No hace falta someternos a una dieta estricta, pero la realidad es que, acompañando el ejercicio de una alimentación equilibrada, tendemos a ser más constantes con nuestro objetivo de ponernos en forma. Además, nos ayudará también a lograr una mejor composición corporal que, a la larga, se traducirá en una mejora en nuestra salud.
No tenemos que ser extremistas. Se trata de comer de forma sana y equilibrada, evitando ultraprocesados y azúcares, pero, por supuesto, dándonos algún que otro capricho semanal.
Márcate un Objetivo Claro y Define una Estrategia:
Cada año, solemos apuntarnos al gimnasio sin ningún propósito ni objetivo. Tal vez queramos perder peso, ganar músculo, correr una maratón o simplemente movernos más, pero debemos tenerlo claro para poder entrenar hacia ello.
Una vez que hayamos decidido cuál es nuestra meta, podremos diseñar una estrategia acorde a ella. Si queremos correr una maratón, tendremos que diseñar un plan de entrenamiento de running; y, si queremos ganar músculo o perder grasa, tendremos que entrenar fuerza y, en ocasiones, combinarlo con sesiones de HIIT o cardio.
No podemos ir improvisando diariamente, porque eso hará que perdamos la motivación o que nos entre la pereza. Teniendo un plan, nos olvidaremos de pensar y simplemente seguiremos una rutina diaria.
Busca una Motivación:
Para no dejar el gimnasio, es muy útil marcarnos mini objetivos. Por ejemplo, la primera semana puede ser ir dos o tres días al gimnasio. A medida que vayamos cumpliendo lo que nos marcamos semanalmente, nos motivaremos a mejorar hasta conseguir nuestro mayor objetivo.
No debemos olvidar que la motivación no es algo lineal, sino que viene y va. Por eso, es importante construir hábitos que nos permitan mantener la disciplina y seguir trabajando incluso cuando no tenemos ningunas ganas de hacerlo. También podemos apuntarnos al gimnasio con algún amigo, porque podremos motivarnos mutuamente y evitar que faltemos a nuestra sesión de entreno.
No Pases Horas Interminables en el Gimnasio:
Existe la creencia errónea de que cuanto más tiempo pasemos en el gimnasio, mejor. Pero no tiene por qué ser así. Es muy importante que el tiempo que pasemos allí sea efectivo, eligiendo sesiones que sean muy eficientes.
De esta forma, no tendremos que encontrar 3 horas de nuestro día para entrenar. Si tenemos poco tiempo, resulta mejor elegir ejercicios compuestos y dinámicos, con los que trabajemos diversos grupos musculares al mismo tiempo.
Olvídate de la Báscula:
Aunque nuestro objetivo sea perder grasa, no tenemos que estar pesándonos de forma diaria. Es bueno hacerlo de vez en cuando, pero no de forma obsesiva cuando comenzamos a hacer deporte. Además, lo más seguro es que vayamos ganando músculo a la vez que perdemos grasa, por lo que el número en la báscula no disminuirá y podrá provocar que nos desmotivemos.
En lugar de medir nuestro progreso a través del peso, es mejor hacerlo a través de cómo nos vemos en fotos, cómo nos queda la ropa o simplemente haciendo una reflexión de cómo nos sentimos desde que comenzamos a hacer deporte.
Trabaja a una Intensidad Adecuada:
Al apuntarnos al gimnasio, solemos cometer el error de entrenar más de la cuenta. Esto acaba provocando que nos cansemos, que tengamos demasiadas agujetas y, por ende, que dejemos de acudir a nuestros entrenamientos. Debemos ser plenamente conscientes de nuestro nivel e ir adaptando nuestras sesiones a él.
A medida que nos vayan resultando más fáciles los ejercicios, podremos incrementar la intensidad a la que trabajamos, el número de series o de repeticiones, o la cantidad de peso que cogemos.
Apuntarse al gimnasio no tiene por qué ser una tortura ni un castigo tras los excesos de las Navidades. Hacer deporte debe ser algo que disfrutemos y un hábito que llevemos a cabo en nuestro día a día, sin que nos importe.








