Una boda “Picante”: Melanie C “Sporty Spice” de las Spice Girls contrajo nupcias en Castle Carrock en Inglaterra vistiendo un Victoria Beckham
Melanie Chisholm, la “Sporty Spice” de las Spice Girls, contrajo nupcias recientemente en Cumbria, Inglaterra con el modelo y productor australiano Chris Dingwall, vestida con u hermoso diseño personalizado de Victoria Beckham y las dos chicas picantes se unen para hablar del look.
Melanie Chisholm, no creció imaginando el día de su boda. “Para nada”, asegura. “Me encantan las bodas”. “Cuando voy a las de otras personas siempre me lo paso genial”. Pero yo no era de esas chicas que soñaban con vestirse de novia. Siempre me centré únicamente en mi carrera; creo que incluso dejé las relaciones en un segundo plano porque me he dedicado en cuerpo y alma a lo que me apasiona, que es la música.”
Su enfoque, sin dudas, ha rendido frutos. Llegó a ser la Sporty Spice, una de las cinco inconfundibles integrantes del grupo femenino más grande de todos los tiempos. Solo tenía 20 años cuando se formó la banda en 1994 y, solo dos años más tarde, el lanzamiento de la canción “Wannabe” haría realidad sus aspiraciones más inimaginables. Unos 30 años después, la racha de números uno consecutivos que lograron las Spice Girls en Reino Unido sigue sin tener comparación posible.
Mel C también ha seguido triunfando en solitario y sigue haciendo música a sus 52 años (su noveno álbum, Sweat, con influencias dance, salió a la venta en mayo). Además, es madre de una hija adolescente, Scarlet, que tuvo con una expareja. “Había llegado a un punto en mi vida en el que simplemente no creía que me fuera a pasar”. Y entonces llegó Chris Dingwall.
”La chispa surgió al instante”, destaca la cantante, que conoció al modelo y productor australiano a través de Raya. “Tenía 49 años cuando conocí a Chris y estaba en un momento muy bueno en mi vida. Tuvimos una cita en Australia y, desde entonces, apenas nos hemos separado”. Mel asegura que Chris tiene una energía “muy serena”. “Ha sido una incorporación maravillosa a mi vida y a la de mi hija. Al fin y al cabo, soy madre soltera. Mi hija tiene 17 años y compartimos un vínculo muy fuerte, somos una piña. Sabía que no iba a ser fácil para cualquiera entrar en nuestro mundo, pero él encaja a la perfección. Hemos construido una dinámica muy bonita”.
Pese a estar ya feliz con su pareja, Melanie no se planteaba casarse. Pero Chris sí, así que le pidió matrimonio por sorpresa durante unas vacaciones en Mallorca el pasado julio. “Nos estábamos quedando en un hotel precioso y habíamos pedido el menú degustación, con maridaje de vinos y todo, así que la cena no se acababa nunca”, recuerda. “Incluso el personal nos decía: ‘¡Ya casi acabamos!’”. Después, la pareja regresó a su suite “un poco borrachos y un poco llenos” y Melanie se encontró con que estaba llena de velas. “Fue precioso, solo nosotros dos”, dice, sin poder borrar la sonrisa de la cara. “Él no se terminaba de creer que no me lo oliese, pero yo estaba alucinada”.
La pareja se puso manos a la obra para organizar una boda de verano distendida en la finca de un amigo a orillas de un lago en Cumbria, precedida de una ceremonia civil en Australia, el país natal del novio. Y aunque Melanie no se veía celebrando una gran boda tradicional, acabó acatando ciertas costumbres nupciales. Su ‘algo prestado’ para la ceremonia de Sídney, por ejemplo, procedía del armario de nada menos que su amiga y compañera de las Spice Girls, la diseñadora de moda Victoria Beckham.
“Resulta que estaba cenando con Melanie y le pregunté qué tal todo”, revela Victoria, cuya trayectoria tras su etapa en las Spice Girls la ha llevado de la música pop a presentar sus creaciones en la Semana de la Moda de París. “¡Y va y me dice cómo si nada que se marchaba a Australia en dos días a casarse allí! Cuando le pregunté qué se iba a poner, me comentó que, de hecho, había encargado uno de mis vestidos, pero que no le quedaba del todo bien y que no tenía tiempo de llevarlo a arreglar antes de marcharse”, explica la diseñadora. “Resultó que yo tenía precisamente ese vestido en mi propio armario y me ofrecí a prestárselo”.
El vestido de encaje con tirantes, explica la novia, era una de las muchas prendas que su estilista había seleccionado para la boda. El modelo de VB era “el mejor, sin lugar a dudas. Hay algo especial en su ropa… tiene una sencillez muy auténtica, sobre todo los vestidos lenceros. Son muy femeninos, pero de una forma que me resulta cómoda y muy acorde con mi estilo”. Así que, una vez que su compañera de banda intervino para resolver el problema de la talla, Melanie tomó su vuelo a Australia con un vestido lencero de color marfil especialmente entrañable en su maleta. “Fue mi ‘algo prestado’”, dice Melanie con una sonrisa. “Fue muy especial tenerla allí”.
El cuento de hadas nupcial no terminó con ese look. Cuando Victoria se enteró de que también estaban preparando una celebración más grande en Reino Unido, revela que “por supuesto, me ofrecí a confeccionarle el vestido de sus sueños”. La diseñadora partió como inspiración del modelo Lace Cami original que llevó la novia en la ceremonia civil porque, explica Melanie, “me encantaba. Pero Victoria quería hacerme algo mucho más personal. Encontró un encaje vintage precioso y tiñeron todo con mucha delicadeza hasta conseguir el tono perfecto. Es muy favorecedor, con la espalda descubierta”. También se añadió una sutil cola como toque final. “Mi hija Scarlet estuvo en la primera prueba y quería que el largo fuera un poco más espectacular. Nos dijo: ‘¡Oye, que también es mi boda!’», asegura Mel C entre risas.
Según Victoria, ambas se entendieron a la perfección. “Melanie es bastante minimalista y no quería nada ni muy recargado, ni muy conceptual ni muy complicado; y todo esto encaja perfectamente con lo que yo hago”. El diseño se gestó a partir de dos motivos de encaje floral de Lyon, del prestigioso fabricante Jean Bracq, que se recortaron con cuidado y se colocaron a mano sobre el vestido para crear un patrón a medida, que luego se cosió a mano sobre la enagua de satén.
Las pruebas en el taller de Victoria Beckham en Londres fueron, como era de esperar, muy emotivas. “Victoria estaba muy emocionada por poder hacer esto por mí, y tenerla a ella y a Scarlet allí… todo ha sido muy especial de principio a fin”, dice Melanie. “Además, me encanta su ropa”.
Al igual que su discreto vestido de satén, Melanie quería que la boda en sí fuera “sencilla. Relajada, romántica y elegante”. Y aunque la pedida de mano le rompiese los esquemas, “supe de inmediato que era lo mejor que podía hacer”, continúa. “La revelación me ha llegado a los 50, me siento muy a gusto conmigo misma y pensé, ‘oye, pues claro que me veo’. Cuando llegas a esta edad, te das cuenta de que, en realidad, quieres vivirlo todo”.









