Chanel Autumn/Winter 2020: El Regreso al Minimalismo
Un año después de la muerte de Karl Lagerfeld, Virginie Viard ha presentado la Colección Otoño/Invierno 2020/2021 de Chanel en mitad de una Europa convulsionada por la amenaza del Coronavirus y con grandes cambios en la concepción estética de la firma y de sus presentaciones en sí.

Ya sabíamos que tras la desaparición física del “Kaiser”, las cosas cambiarían en la casa Chanel. De hecho, ya algo nos había adelantado Virginie Viard, nueva Directora Creativa de la Maison francesa en la nota de prensa de la colección otoño-invierno 2020/2021. «Para el desfile, no hay marco. No me gusta lo que enmarca». Y justo eso hemos visto en la presentación de la propuesta para esta temporada, desarrollada en una París ahogada en una tensa calma ante la amenaza que se cierne sobre Europa tras la masificación de los contagios por Coronavirus en varios países del viejo continente.
Pese a que ya no disfrutamos de los impresionantes escenarios ideados por tío Karl (¿Cómo olvidar la playa artificial, el casino o el supermercado que creó en su respectivo momento en los espacios del Grand Palais de París), la verdad es que los espacios en blanco y negro, ese ambiente etéreo diseminado con el uso de bruma artificial y por supuesto el suelo revestido de plexiglás reflectivo, han dado justo en el clavo para el lanzamiento de una colección que muestra la vuelta al minimalismo de una de las más legendarias casas de moda de todos los tiempos.
Las Piezas:
“Yo impuse el negro. Todavía es un color fuerte hoy en día. El negro arrasa con todo lo que hay a su alrededor”, aseguraba una siempre segura, irreverente y revolucionaria Coco Chanel. Precisamente lo que los especialistas y la prensa de moda pudieron disfrutar en el Grand Palais de Paris, fue una fantástica reminiscencia a los orígenes de Madmoiselle Chanel, en el marco de la Paris Fashion Week 2020.
La propuesta de Viard, apuesta una vez más por la sobriedad, sin exageraciones, Con el Tweed o el Little Black Dress como abanderados de ese exquisito je ne sais quoi que solo Chanel puede darle al mundo. Los tradicionales blanco y negro, se dejaron acompañar por el albaricoque, lima o rosa pastel en suntuosos y fluidos abrigos y vestidos de mangas abullonadas. Los pantalones, sin duda son un must, con botoneras laterales que los hacen lucir a la vez elegantes, isabelinos, pero a la vez modernos y disruptivos. Cuellos sueltos, fluidos, festoneados. Faldas cortas que dejan vislumbrar medias estampadas con el plumeti como puntos focales de un look atrevido; detalles de plumas y strass con cinturones maxitallas.
Pero como los tiempos cambian, y si en algo tenían razón tía Coco era en que la moda debía ser cómoda y permitirle a la mujer liderar el mundo, la casa apuesta a una visión modernista, casi andrógina, disruptiva, con flecos fantásticos y corbatas a juego con crop tops; pañuelos, encajes, sin duda hablan de una mujer empoderada pero también romántica.
En materia de accesorios, las tan amadas perlas de Coco se mantienen inamovibles, en multi collares pero también impactante cruces, propuesta que si bien resulta novedosa para la casa de modas, no está del todo alejada de la esencia Chanel; y los guantes, negros o coloridos. Las eternas manchettes, bolsos cruzados, con asa corta; y botines de media pierna, bicolores y atemporales.
La nueva mujer de Chanel es en todo caso, arriesgada, moderna, agresiva, pero a la vez romántica, sensual y sofisticada. Es un paso más en el proceso de modernización de la inmortal leyenda que empezó en las escalinatas del número 31 de la Rue Cambon.










